Tutorial de vías ferratas

Definición
Una vía ferrata es un itinerario deportivo tanto vertical como horizontal (flanqueo) que recorre paredes o macizos rocosos y que está equipado con diverso material como grapas, clavijas, presas, pasamanos, cadenas, sirgas, puentes colgantes y tirolinas, con el fin de facilitar la progresión para llegar a zonas de difícil acceso para senderistas o personas no habituadas a la escalada.
La seguridad del usuario corre a través de la sirga de acero que va en todo momento paralelo a la vía, así como del arnés con disipador de energía y doble anclaje especial para vías ferratas.
 
 
Historia
La primera vía ferrata se instaló en Austria, en 1843, con la intención de hacer la cima del monte Hoher Dachstein más accesible.
Monte Hoher Dachstein
 
Durante la I Guerra Mundial (1914-1918), el macizo de los Dolomitas situado en el norte de Italia, fue una zona muy castigada por los combates; la conquista de cualquier punto elevado era vital para controlar desde arriba los movimientos del enemigo. Con fines militares, las paredes de esta zona fueron equipadas con puentes, pasamanos y escalas, e incluso se excavaron túneles con el fin de protegerse. Al finalizar la guerra, se restauraron estas instalaciones con fines de uso deportivo y de ocio creando tal afición, que se construyeron otras nuevas, extendiéndose este nuevo deporte por países como Austria, Alemania, Francia, Eslovenia y Andorra, donde existen más de medio millar de vías ferratas.
 
En España, aunque el auge de este deporte comenzó en la década de los noventa, la primera vía se instaló en 1881: las Clavijas de Cotatuero, en el Parque Nacional de Ordesa y Monteperdido. Las clavijas fueron instaladas  a instancias de un cazador inglés por dos herreros de Torla:  Bartolomé Lafuente y Miguel Bringola.
 
 
Material necesario para realizar una ferrata
  • Casco: Imprescindible. Nos protege tanto por desprendimientos de rocas, como por una posible caída.
  • Arnés: Mejor uno regulable en las piernas. Esto facilita el ponérselo independientemente de la ropa que use en cada estación.
  • Disipador de energía con doble anclaje: En caso de caída amortiguará el golpe. Existen diferentes tipos. Está terminantemente prohibido hacer una vía ferrata sin este elemento.
  • Tercera baga: No es indispensable, pero en algunos momentos proporciona seguridad, y permite descansar.
  • Descensores: Sólo si queremos regresar rapelando.
  • Cuerda: Aparte de rapelar, nos ayuda a asegurar a terceras personas.
  • Guantes: Muy recomendables. Como las clavijas y grapas son de hierro, sirven para protegerse y evitar daños en las manos.
  • Calzado: Se recomienda que sea cómodo pero con suela gruesa y antideslizante.
 
Progresión en vías ferratas
Avanzaremos siempre con uno de los dos mosquetones del disipador anclado. Nunca hacer un cambio del disipador con los dos mosquetones a la vez. Asegurarse que los mosquetones siempre se cierran, ya sean semi-automáticos de vía ferrata como los de rosca de la tercera baga. Los dos mosquetones del disipador que estén contrachapados. Es decir, los cierres-roscas uno hacia cada lado, en sentidos distintos. Porque si hay roce con la roca, pueda abrirse solo uno de ellos. 
 
Con disipadores de placa, la cuerda sobrante que ha de correr en caso de disiparse, ha de estar suelta totalmente. No hay que enrollarla en ninguna parte porque entonces no disiparía. Suele haber unos ganchos de plástico para que no moleste la cuerda sobrante y que saltan en caso de caída. Nunca deben ir dos personas ancladas en el mismo tramo de cable, es decir, entre anclaje y anclaje del cable de vida a la pared. Sobre todo en tramos verticales, ya que si cae el primero arrastraría al segundo.

Evitar tirar piedras al progresar, ya que habrá más gente subiendo. En caso de haber piedra suelta, ir lo más cerca posible del predecesor para poder esquivar las piedras grandes que caigan antes de que cojan velocidad. Si hay anillas o baldas pequeñas donde no cabe toda la mano, son para los pies. No meter los dedos porque en caso de caída pueden amputarse las falanges por palanca.

Si se quiere descansar a mitad de un tramo, buscar una posición cómoda y/o anclarse de la tercera baga para relajar brazos. Siempre mirad a los que te siguen si también están en situación cómoda antes del descanso. En la medida de lo posible, no cogerse al cable de vida, porque no esta puesto para ello y es muy cortante.Lo más importante es ir seguro en cada paso, por tanto no se ha de hacer las cosas deprisa. En la montaña se suele decir que la “prisa mata”. Hay que avanzar con pies y manos sobre los peldaños de hierro e ir pasando el disipador por el cable de vida. Esto es lo básico. A veces no hay peldaño de hierro, así que se tendrá que usar la roca directamente. De hecho, es lo ideal, cuanto más agarre a la roca mejor, aunque esto suele pasar pocas veces si hay peldaños puestos.
 
Los mosquetones del disipador siempre es mejor llevarlos por encima de los brazos y cintura, porque sino suelen quedarse atrás y hay que retroceder un paso. En tramos desplomados, es muy útil la tercera baga para quedarse colgado y poder utilizar los brazos para pasar el disipador en el cable de vida o para afrontar el siguiente paso. La tercera baga se suele poner en el peldaño más arriba que se llegue. Luego con un brazo se hace la fuerza de subir, quitar la baga, avanzar pies, avanzar mano y volver a poner la baga cuando ya no se pueda mantener más la fuerza.
 
En tramos de flanqueo donde no hay donde poner los pies, lo mejor es utilizar de nuevo la tercera baga para poner las plantas de los pies en la pared y hacer fuerza con la cadera hacia afuera, así también descansan los brazos. Incluso se puede progresar así, arrastrando el mosquetón de la tercera baga por el cable de vida. Cuando haya que pasar disipador y baga al siguiente tramo del cable de vida, tocará hacer fuerza de brazos de nuevo.
 
 
Niveles de dificultad 
Al planificar una salida es clave saber evaluar si se encuentra dentro de nuestras posibilidades. Nos puede evitar más de un mal rato y es el primer paso para garantizar nuestra seguridad. Hay muchos factores a tener en cuenta para tomar esta decisión correctamente, factores que hacen referencia tanto a las capacidades de uno mismo como a factores más variables como el tiempo o la época del año.
 
Hasta no hace mucho, las vías ferratas se clasificaban según su dificultad en 4 niveles: fácil, moderada, difícil y muy difícil.
En la actualidad, la escala Hüsler ha relegado a la anterior, y ahora se pueden clasificar de K1 a K6. K1 sería una vía ferrata muy fácil, K2 moderada, K3 algo difícil, K4 difícil, K5 muy difícil y K6 extremadamente difícil.
 
Ya solo queda recomendar  que la primera ferrata que realices, sea acompañados de un guía titulado que os pueda dar la oportuna formación práctica, para manejaros de forma autónoma por este tipo de recorridos.